Allan Ramos: transparencia que fortalece la confianza
junio 20, 2026
Según Azcona, la experiencia hondureña ha demostrado que los procesos de privatización no siempre han generado los resultados esperados, debido a que se han priorizado soluciones rápidas sobre estrategias que fortalezcan la capacidad del Estado a largo plazo.
El dirigente señaló que, históricamente, en el sector energético se han utilizado contratos de compra de energía en lugar de mecanismos que permitan al Estado adquirir activos de generación con el paso del tiempo, limitando así el crecimiento de la infraestructura pública.
Riesgo para los consumidores residenciales
De acuerdo con su análisis, la reforma plantea avanzar hacia un esquema donde los consumidores puedan comprar energía directamente a proveedores privados, algo que, en la práctica, trasladaría gran parte del mercado fuera de la esfera estatal.
Azcona advirtió que los primeros en abandonar el sistema público serían los consumidores de mayor volumen y más fácil recaudación, dejando a la ENEE con una cartera compuesta principalmente por usuarios residenciales y sectores donde históricamente existen mayores dificultades para controlar pérdidas técnicas y financieras.
A su juicio, este escenario provocaría que los costos derivados de las ineficiencias del sistema terminen siendo absorbidos por las familias de menores ingresos.
"Las pérdidas que hoy se distribuyen entre todos los consumidores podrían recaer principalmente sobre quienes tienen menor capacidad económica", explicó.
Posibles consecuencias
El dirigente liberal considera que, de concretarse este modelo, los usuarios residenciales podrían enfrentar incrementos significativos en las tarifas eléctricas o depender cada vez más de subsidios estatales para mantener el acceso al servicio.
Asimismo, señaló que la reforma genera beneficios principalmente para los grandes consumidores, mientras que la mayoría de los abonados podrían terminar enfrentando costos más elevados o una reducción en la calidad del suministro eléctrico.
Propone alternativas
Frente a esta situación, Azcona planteó una serie de medidas orientadas a fortalecer el sistema energético sin necesidad de trasladar el mercado al sector privado.
Entre ellas mencionó la creación de mecanismos transparentes para el despacho y compra de energía, la implementación de mercados abiertos supervisados por el Estado y la participación privada bajo esquemas medibles y controlados.
Además, insistió en la necesidad de atacar directamente las pérdidas técnicas y financieras de la ENEE, identificando responsabilidades específicas y estableciendo incentivos para recuperar recursos sin comprometer el control público del sistema eléctrico.
Las declaraciones surgen en medio del debate nacional sobre la reforma energética, una iniciativa que continúa generando posiciones encontradas entre sectores políticos, empresariales y sociales sobre el futuro de la energía en Honduras.
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