Tomás Zambrano vive en otra realidad: habla de protección a las mujeres mientras en Honduras siguen siendo asesinadas


El presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, afirmó recientemente que el Poder Legislativo mantiene su respaldo a las mujeres hondureñas y que se continúan impulsando medidas para fortalecer la lucha contra la violencia de género en el país.

Sin embargo, estas declaraciones vuelven a abrir el debate sobre la efectividad real de las acciones estatales frente a una problemática que no cede y que sigue dejando víctimas mortales en todo el territorio nacional.

El caso más reciente que ha generado indignación es el asesinato de una enfermera, presuntamente a manos de su pareja. El hecho cobró mayor impacto público luego de que circularan videos en los que el sospechoso la amenazaba abiertamente, asegurando que no le temía a las autoridades, lo que ha provocado fuertes cuestionamientos sobre la capacidad del sistema de protección y respuesta ante denuncias de violencia.

A pesar de que el Congreso Nacional ha aprobado reformas para endurecer las penas por femicidio y otros delitos relacionados con la violencia de género, organizaciones sociales y sectores de la población insisten en que las medidas legales no están siendo suficientes para prevenir los crímenes ni para garantizar la seguridad de las mujeres en riesgo.

El contraste entre el discurso institucional y la realidad en las calles ha sido señalado por diversos actores como uno de los principales problemas en la lucha contra la violencia de género. Mientras desde el Poder Legislativo se anuncian avances y compromisos, en la práctica continúan registrándose casos que evidencian fallas en la prevención, protección y seguimiento de denuncias.

Expertos y colectivos feministas han reiterado que la violencia contra las mujeres no solo requiere endurecimiento de penas, sino también fortalecimiento de las instituciones encargadas de la atención inmediata, la protección efectiva de las víctimas y la prevención temprana de riesgos.

En este contexto, las declaraciones de Tomás Zambrano han generado reacciones divididas. Por un lado, sectores oficiales destacan la voluntad política del Congreso para legislar en materia de seguridad y derechos de las mujeres. Por otro, críticos consideran que los avances no se reflejan en la vida cotidiana de las hondureñas, quienes continúan expuestas a situaciones de alto riesgo.

La discusión sigue abierta en la opinión pública, mientras los casos de violencia de género continúan ocupando titulares y generando indignación en redes sociales.

Más allá de los discursos y las promesas legislativas, la pregunta que persiste entre muchos ciudadanos es si las acciones del Estado están llegando a tiempo para evitar que las amenazas y denuncias terminen en tragedias irreparables.

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