¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON LA EDUCACIÓN EN ESTADOS UNIDOS? Alarmantes cifras de lectura reavivan el debate sobre cómo se está enseñando a los niños
Los resultados nacionales muestran un fuerte rezago en lectura entre estudiantes estadounidenses, mientras crece la controversia por los métodos utilizados para enseñar a leer, las políticas de calificación y la promoción de alumnos con dificultades académicas.
La educación en Estados Unidos vuelve a estar bajo la lupa. Los resultados de la Evaluación Nacional del Progreso Educativo (NAEP), conocida como “The Nation’s Report Card”, revelaron cifras que han generado preocupación sobre el aprendizaje de miles de estudiantes.
En la evaluación de lectura de 2024, apenas el 31% de los estudiantes de cuarto grado alcanzó o superó el nivel NAEP Proficient, mientras que un 40% quedó por debajo del nivel NAEP Basic.
El desempeño promedio en lectura de los alumnos de cuarto grado también cayó cinco puntos respecto de 2019. De acuerdo con NAEP, el descenso comenzó incluso antes de la pandemia.
Es importante aclarar que “NAEP Proficient” es un estándar específico y exigente de esta evaluación y no significa literalmente que todos los estudiantes que quedaron debajo de ese nivel sean incapaces de leer al nivel correspondiente a su grado. Sin embargo, el elevado porcentaje que quedó por debajo de “Basic” y la tendencia descendente han encendido las alarmas.
¿Cómo se está enseñando a leer?
Las cifras han coincidido con una profunda discusión en Estados Unidos sobre la manera en que durante años se enseñó lectura en numerosas escuelas.
Parte de la controversia gira alrededor de programas que dieron menos importancia a la enseñanza fonética explícita y sistemática la relación entre letras y sonidos y mayor peso a otras estrategias para identificar palabras y comprender textos.
Esto no significa, como algunas publicaciones en redes sociales han llegado a afirmar, que en Estados Unidos simplemente “dejaron de enseñar las vocales”. La realidad es más compleja.
El debate se centra en si determinados métodos utilizados durante años dedicaron suficiente atención a enseñar de forma sistemática cómo los sonidos se relacionan con letras y combinaciones de letras.
Ante los problemas detectados, numerosos sistemas educativos han comenzado a reforzar enfoques vinculados con la denominada “ciencia de la lectura”, que enfatiza métodos de enseñanza respaldados por investigaciones sobre cómo los niños aprenden a leer.
¿Estudiantes que pasan de grado sin cumplir los requisitos?
Otro fenómeno que genera discusión es la denominada “promoción social”.
La Asociación Estadounidense de Consejeros Escolares (ASCA) la define como la práctica de promover estudiantes de un grado al siguiente junto con sus compañeros aunque no hayan satisfecho los requisitos académicos o los estándares de desempeño establecidos.
Pero la discusión no es tan sencilla como reprobar o aprobar automáticamente.
La misma organización señala que las investigaciones sobre los beneficios académicos de hacer repetir un grado ofrecen resultados mixtos y que existen alternativas como intervenciones tempranas, tutorías, seguimiento frecuente del progreso y enseñanza individualizada.
Por ello, las políticas varían entre estados y distritos escolares.
La polémica del “no poner cero”
También existe una controversia creciente alrededor de las llamadas “grading floors” o calificaciones mínimas.
Algunos distritos escolares han aplicado sistemas en los que la calificación mínima para determinadas tareas o períodos es de 50%, incluso cuando el resultado obtenido habría sido inferior.
Quienes defienden estas políticas argumentan que un cero puede afectar de tal manera el promedio que resulte extremadamente difícil para un estudiante recuperarse posteriormente.
Sus críticos sostienen que estas medidas pueden reducir la responsabilidad académica y distorsionar las calificaciones.
La discusión ha llegado incluso a los legisladores. En 2026, Carolina del Sur aprobó una ley que prohíbe estas políticas de calificación mínima, obligando a varios distritos escolares a modificar sus sistemas para el ciclo 2026-2027.
No existe una regla nacional que prohíba reprobar estudiantes
Otro punto que debe aclararse es que Estados Unidos no tiene una política nacional que simplemente prohíba a los profesores reprobar estudiantes o que sancione automáticamente a una escuela porque un alumno repruebe.
Las reglas sobre calificaciones, repetición de grado, promoción y requisitos académicos dependen en buena medida de los estados y de los distritos escolares.
Lo que sí existe es una amplia discusión sobre cómo evaluar el aprendizaje, qué hacer con estudiantes que presentan fuertes rezagos y hasta qué punto determinadas políticas pueden ayudar o perjudicar el desempeño académico.
Una señal de alarma
Más allá de las controversias sobre las causas, las cifras oficiales muestran que Estados Unidos enfrenta un desafío importante en materia de lectura.
En 2024, cuatro de cada diez estudiantes de cuarto grado evaluados quedaron por debajo del nivel NAEP Basic en lectura.
El debate ahora no solamente gira alrededor de cuánto están aprendiendo los estudiantes, sino también sobre cómo se les está enseñando, cómo se evalúa su desempeño y qué debe ocurrir cuando un alumno no alcanza los conocimientos esperados.
La discusión estadounidense deja una pregunta que trasciende sus fronteras: ¿cómo debe responder un sistema educativo cuando una parte considerable de sus estudiantes avanza mientras mantiene importantes rezagos de aprendizaje?

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