Los principios del Partido Liberal de Honduras
marzo 02, 2026
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| Por Anthony Martinez |
En las páginas de El Pueblo, revivimos la historia del liberalismo: no un concepto abstracto, sino la lucha milenaria por la dignidad humana. Desde "Liberalis" en la Roma de Cicerón hasta las reformas de Francisco Morazán en nuestra Tegucigalpa natal, pasando por John Locke y Adam Smith, esta filosofía define al Partido Liberal de Honduras, uno de los más antiguos de América Latina con 135 años de existencia. Exploremos su historia completa, sin omisiones, para inspirar nuestra militancia.
Todo comienza en la Antigua Roma, donde la voz "Liberalis" designaba los oficios propios de la gente libre, distinguiéndolos claramente de los "serviles" reservados a los esclavos. Esta distinción no era mera semántica: dio origen a las "Artes Liberales" —gramática, retórica, aritmética y otras disciplinas intelectuales—, reservadas a ciudadanos autónomos y opuestas a los trabajos manuales degradantes.
En este contexto brilla Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.), cónsul y orador inmortal, como el gran precursor del pensamiento liberal. Durante la conjura de Catilina en el 63 a.C. —un ambicioso que buscaba cancelar deudas y derrocar la República—, Cicerón pronunció sus famosas Catilinarias. Ante el Senado, exclamó: "¡O tempora, o mores! Quamquam illa res, libertas, res pretiosissima, dum amittitur, aestimatur!" ("¡Qué tiempos, qué costumbres! La libertad, algo precioso, puede ser valorada mientras se pierde"). Con aprobación senatorial, ordenó la ejecución de los conjurados, salvando temporalmente la República.
Para Cicerón, en obras como De Re Publica y De Officiis, la libertas trascendía la mera ausencia de un amo esclavista: era participación activa en la res publica, sustentada en la virtus o virtud cívica, y el rechazo absoluto al tirano. Esta visión —libertad que se valora precisamente en su peligro y exige defensa proactiva— prefigura el liberalismo moderno. Locke la citaría siglos después, y su eco resuena en nuestras luchas hondureñas.
Con el paso de los siglos, "liberal" adquirió connotaciones de generoso o desinteresado, preparando su salto político. En el Tesoro de la Lengua Castellana de Sebastián de Covarrubias (1611), aparece ya en ese sentido noble. Incluso Francisco de Miranda, precursor de la independencia americana, lo empleó en una carta recomendando a un aliado: "es persona de mérito, confiable, puede tenérsele como amigo, es un Liberal". Así, mucho antes de banderas y constituciones, "liberal" evocaba confianza y nobleza libre.
El concepto liberal cobró fuerza política en la Asamblea Francesa del 4 de agosto de 1789, con la publicación de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que proclamaban libertades universales contra el absolutismo monárquico. Pero fue en España donde se consolidó como arma ideológica. Durante las Cortes de Cádiz (1810-1813), el término "liberal" denominó a quienes abogaban por la libertad, constituciones y soberanía popular, mientras a sus contrarios se les llamó "serviles" o "godos".
Bartolomé José Gallardo lo definió con precisión en su Diccionario Crítico Burlesco (1812): las ideas liberales son "aquellas que propenden por el amor y la posesión de la libertad, además de extender su benéfica influencia a toda la sociedad". Como bien dijo, era y es un apelativo apropiado para la filosofía de la libertad.
Gracias a análisis digitalizados de textos históricos (estudio en elibrary.duncker-humblot.com/article/74903, cubriendo 1769-1824), sabemos que "liberal" adquirió su significado político por primera vez en la década de 1770 en Escocia. Allí, se convirtió en el nombre de una orientación contra la restricción gubernamental, el monopolio gubernamental y el proteccionismo, y a favor de la libertad individual, basada en un sistema estable y funcional de autoridad gubernamental.
Pensadores como Adam Smith, William Robertson y otros escoceses lo bautizaron así. En La Riqueza de las Naciones (1776), Smith avanzó el principio de libertad como máxima política, defendiendo la presunción de libertad. Hablaba de "principios liberales", "sistema liberal", "plan liberal", "política liberal", "gobierno liberal" e "ideas liberales". Una cita clave: "el plan liberal de igualdad, libertad y justicia". Precursores como George Turnbull, Adam Ferguson y David Hume ya relacionaban "liberal" y "libertad", unidos por el morfema "liber".
Smith veía en la libertad económica una munificente generosidad divina: produce "salarios liberales" y "recompensa liberal del trabajo", cooperando con la "mano liberal de Dios". No atribuía liberalidad a empresarios, sino a la política liberal que eleva salarios reales. Su máxima: "permitir que cada hombre persiga su propio interés a su manera", reflejando una mano suelta que dignifica al individuo con responsabilidad. Este liberalismo se exportó al continente, dando lugar a los sustantivos "liberal" y "liberalismo".
Contrario a mitos continentales, el gran liberalismo surgió en Inglaterra como invención de John Locke (1632-1704), según historiadores especializados. Su doctrina maduró con la Revolución Gloriosa de 1688, que depuso a Jacobo II sin derramamiento de sangre.
Locke, médico, filósofo y exiliado en Holanda bajo Carlos II, regresó como asesor de lords whigs. Difería de republicanos ciceronianos como Algernon Sidney, obsesionados con virtudes cívicas y gobiernos mixtos. Locke priorizó derechos individuales preexistentes (vida, libertad, propiedad), protegidos —no otorgados— por el Estado mediante contrato social. En sus Dos tratados sobre el gobierno civil (1689), argumentó que el poder deriva del consentimiento de los gobernados, revocable si se viola el pacto.
Completó su tríptico liberal con la Carta sobre la tolerancia (1689) y el Ensayo sobre el entendimiento humano (1690). Inspiró la monarquía constitucional, el habeas corpus y la tolerancia religiosa, pilares aún vigentes.
En nuestro continente, Francisco Morazán (1792-1842), nacido en Tegucigalpa, encarnó estos ideales como Benemérito de la Patria. Tras la independencia de 1821, lideró la Federación Centroamericana (1824-1838) contra conservadores clerico-oligárquicos. Sus reformas liberales de 1829-1830 abolieron la esclavitud, garantizaron libertad de prensa y religiosa, e impulsaron educación laica gratuita. La Constitución Federal de 1824 estableció soberanía popular y división de poderes.
Morazán venció en batallas como San Antonio (1827) y contra la Federación Salvadoreña (1830), pero cayó ante Guatemala en 1838. Exiliado y fusilado en San José (1842), legó: "La libertad no se conquista con flores, sino con víctimas". Su visión —eco de Cádiz, Locke y Cicerón— inspira directamente al Partido Liberal de Honduras.
Cien años después de Smith, "liberal" comenzó a adquirir un significado contrario al original, primero en Gran Bretaña y luego en Norteamérica a inicios del siglo XX, donde se acentuó esta inversión semántica. Daniel Klein y Erik Matson, en CapX, advierten: "Estas confusiones sobre el verdadero significado de 'liberal' no desaparecerán pronto". Palabras venerables como "libertad", "justicia", "derechos" y "equidad" están destinadas a abusos babelicos. "Abandonar 'liberal', con su venerable historia prepolítica ('artes liberales', 'ciencias liberales' y 'liberalidad') y su larga historia como significante de una perspectiva política digna, sería abandonar nuestra historia".
El Partido Liberal de Honduras, con 135 años de existencia, comparte ideales con los partidos más antiguos de América Latina. Nacido en los albores del siglo XX de la tradición morazanista, defiende la filosofía de la libertad contra todo autoritarismo. En Tegucigalpa, cuna de Morazán, convocamos a nuestra militancia: revivamos la virtus ciceroniana, los derechos lockeanos, la prosperidad smithiana y las reformas morazanistas.
Aunque más allá de nuestro aniversario, es preciso recordar que el liberalismo como doctrina, nace en nuestro país desde las batallas de Francisco Morazán, y, que en sus escritos se menciona un "Partido Liberal" aunque ese aún no estaba legalmente constituido hasta la aparición de Policarpo Bonilla y la primera convención en 1891. ¿Podríamos decir entonces que el Partido Liberal tiene más de 135 años? Ese será un análisis para otro artículo.
~100 a.C.: "Liberalis" y Artes Liberales en Roma.
63 a.C.: Cicerón vs. Catilina.
1611: Covarrubias en castellano.
1689: Locke publica tratados.
1776: Smith y La Riqueza de las Naciones.
1789: Derechos del Hombre.
1812: Gallardo y Cádiz.
1829: Reformas de Morazán.
1890s: Fundación Partido Liberal de Honduras.
Defendamos la libertad como Cicerón, construyámosla como Morazán.
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