¡Cuando el poder sube como la gasolina¡ La doble moral de Maria Antonieta Mejía: Gritó contra el impuesto a los combustibles y ahora lo justifica y defiende.
En junio de 2022, cuando el Partido Nacional era oposición, María Antonieta Mejía utilizaba sus redes para denunciar los “lunes de trancazo” por el alto precio de los combustibles y acusar a la Junta Directiva del Congreso de no querer aprobar proyectos para bajar los impuestos a los carburantes. Entonces exigía, con tono combativo, que se redujeran los tributos para aliviar el bolsillo de la gente, señalando directamente al gobierno de Xiomara Castro como responsable de no ceder.
Hoy, ya como designada presidencial, el discurso de Mejía cambió radicalmente. Ante un nuevo incremento en los combustibles, la funcionaria difundió un extenso mensaje en el que, lejos de insistir en bajar impuestos, se dedica a justificar la situación como consecuencia de “factores internacionales” y asegura que el gobierno “no lo ignora”. Ahora habla del precio del petróleo, de los costos de importación y de los mercados globales, sin mencionar una sola vez el impuesto que antes exigía eliminar.
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| Mensaje de María Antonieta sobre los combustibles en junio de 2022 |
En lugar de proponer la reducción de tributos como lo hacía en 2022, Mejía defiende la línea oficial: sostiene que el Gobierno está “actuando” vigilando la cadena de comercialización, implementando medidas para contener el impacto en transporte y productos básicos y, sobre todo, asegurando que el Estado “absorbe el 50% del impacto del alza”. Incluso presenta como respuestas “impulsar modalidades virtuales en el sistema educativo y teletrabajo en algunas dependencias del Estado”, es decir, pedirle a la gente que se mueva menos, en vez de abaratar el combustible como ella prometía cuando criticaba a la administración anterior.
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| Pronunciamiento de Maria Antonieta sobre el alto precio de los combustibles en abril de 2026 |
La frase con la que remata su comunicado —“Este no es un problema que se resuelve con consignas. Mientras algunos simplifican, nosotros actuamos”— termina siendo un boomerang político. En 2022, era precisamente Mejía quien reducía el problema a consignas, marchas y tuits incendiarios contra el impuesto; ahora, desde el poder, se ha convertido en la voz que lo justifica y acusa de “simplistas” a quienes piden lo mismo que ella exigía cuando no gobernaba.
La coherencia, en política, se mide comparando lo que se decía en la oposición con lo que se hace en el gobierno. En el caso de María Antonieta Mejía, las viejas publicaciones pidiendo “bajar los impuestos a los combustibles” y el nuevo mensaje llamando a aceptar los aumentos porque “no controlamos el precio internacional” dibujan una contradicción evidente. Lo que antes era “trancazo” intolerable, hoy se explica con tecnicismos y se disfraza de sacrificio compartido, mientras las familias hondureñas siguen pagando en la bomba la factura de un impuesto que la designada prometió combatir y ahora se niega siquiera a mencionar.




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