Allan Ramos: transparencia que fortalece la confianza
junio 20, 2026
Este comportamiento del tipo de cambio también encarece los costos de operación de pequeños comerciantes, transportistas y productores que dependen de insumos importados. A mayor costo en dólares, más difícil se vuelve sostener precios y empleos en la economía real. En lugar de reconocer el impacto y presentar soluciones claras, el gobierno se limita a minimizar la situación, como si el problema no estuviera ya sintiéndose en la vida diaria de millones de hondureños.
Además, la devaluación presiona el pago de la deuda externa y reduce el margen del país para invertir en áreas clave como salud, educación e infraestructura. Un lempira más débil implica que el Estado necesita más recursos para cumplir con sus compromisos en dólares, lo que termina afectando la capacidad de respuesta ante las necesidades sociales más urgentes. En este contexto, celebrar una supuesta “normalidad” cambiaria es darle la espalda a la realidad.
Desde la oposición señalamos que es responsabilidad del gobierno y de las autoridades económicas transparentar la situación, explicar la trayectoria del tipo de cambio y, sobre todo, tomar medidas para proteger el poder adquisitivo de la población. No se puede seguir escondiendo el problema detrás de discursos triunfalistas mientras la gente paga más por lo mismo. Honduras necesita una política económica que defienda la moneda, cuide el empleo y ponga en el centro la economía de los hogares, no solo las cifras en el papel.
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