¡OTRO GOLPE AL BOLSILLO! gobierno anuncia nuevo aumento a la tarifa de energía eléctrica a partir de julio

 

La Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) ha advertido que a partir del 1 de julio se aplicará un nuevo ajuste a la tarifa de energía eléctrica, coincidiendo con el inicio del tercer trimestre del año. El argumento oficial vuelve a ser el mismo: el alza en los precios internacionales de los combustibles como diésel y búnker, utilizados en la generación térmica, así como la situación geopolítica en Medio Oriente que encarece el petróleo. Sin embargo, detrás de estas explicaciones técnicas hay una realidad clara: el costo de los errores y la mala planificación en el sector eléctrico se sigue cargando sobre los hogares hondureños.

En los meses recientes, la CREE ya aprobó un incremento significativo de alrededor del 10% en la tarifa, debido a variaciones en combustibles, encarecimiento en el mercado de oportunidad y ajustes diferidos que se venían arrastrando. Ahora se anticipa un nuevo aumento a partir de julio, en un contexto donde la propia comisión reconoce que el costo variable de las plantas térmicas ha seguido subiendo, lo que presiona al alza el kilovatio hora que pagarán los usuarios.

Mientras se anuncian estos ajustes, el gobierno insiste en presentar el traslado de costos como algo inevitable, sin asumir su responsabilidad en la falta de una verdadera transición hacia energías renovables, en la dependencia excesiva de combustibles fósiles y en la ausencia de una política firme contra las pérdidas técnicas y no técnicas en la red. Los apagones, la inestabilidad del servicio y la poca transparencia sobre los contratos de generación siguen siendo parte del día a día, pero la factura siempre llega puntual y cada vez más alta para las familias y los pequeños negocios.

La CREE sostiene que los ajustes trimestrales son un mecanismo legal para reflejar los costos reales de generación, pero rara vez se habla con la misma fuerza de las medidas para proteger a los sectores más vulnerables o de una revisión profunda del modelo eléctrico. En lugar de presentar un plan integral para reducir la dependencia de la energía térmica, renegociar contratos onerosos y fortalecer la energía renovable nacional, el gobierno se limita a pedir “ahorro de energía” a la ciudadanía, como si el problema principal fuera el consumo y no la mala gestión.

En este escenario, cada nuevo anuncio de “ajuste” se traduce en más presión sobre un pueblo que ya enfrenta inflación, desempleo y salarios que no alcanzan. La energía eléctrica, que debería ser un servicio público al servicio del desarrollo y la calidad de vida, se ha convertido en un lujo para muchos hogares hondureños, mientras el gobierno demuestra, una vez más, que prefiere justificar los aumentos antes que defender el bolsillo de su gente.

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