Sin intermediario, ¿quién debería de ser el candidato de los liberales?
La unidad es esa fuerza que transforma ideas en acciones. No demos más espacio a la división ni a quienes solo han fragmentado la institución; todos sabemos quiénes son, protejamos al partido y al pueblo que representamos, rectifiquemos y mejoremos. Pero si seguimos permitiendo actos de división, sesgo, envidia y odio, ¿cómo saldremos avante? Porque quiero creer que todos queremos un mejor país y un mejor partido y como población, tenemos la obligación de exigir las reformas electorales necesarias y obtener esos cambios para las próximas elecciones y que exista un proceso más fluido, menos arcaico, con reglas claras y modernas, y que esa claridad llegue a todo el electorado.
Por lo que se viene y compete, esperando una mejora real en nuestro sistema electoral; el próximo proceso interno puede debilitarnos aún más o convertirse en una verdadera oportunidad para controlar y enderezar nuestro partido. Con la reciente experiencia en el último proceso electoral, que dejo la democracia debilitada; percepción generalizada y respaldada por todos los elementos que evidencian el robo, fraude e imposición en donde hoy todos pagamos esa factura al ver la incapacidad, falta de rumbo y constante improvisación de quienes fueron impuestos y a más de nueve meses, seguimos peor, lastimosamente y por eso y mas es una obligación, mejorar la representación de candidatos, prepararnos e involucrarnos, sobre todo nosotros los liberales, correligionarios, militantes y simpatizantes de nuestro partido, participar en casillas, sumarse a los equipos, secretarías, barrios, colonias, municipios y departamentos, en apoyo directo e indirecto a todo aquel que se arme de valor, no solo en un intento, sino para seguir luchando, no importa si toma cinco o mil veces.
Hay que hacerlo porque, guste o no, esos cargos salen a través de un partido político, que pasa por un proceso de selección interna partidaria para llegar a una representación en una planilla general, siendo conscientes que quienes salgan electos de una interna trabajen en unidad en la general; porque lo hemos visto: ¿tanto trabajo y lucha entre nosotros para después andar con divisiones?
Tomemos conciencia: de ahí devienen los diputados y los alcaldes. Todo el sentido del partido político, nuestro Partido Liberal de Honduras, es llegar al poder, obtener la Casa Presidencial y que sus miembros, nosotros los militantes, lleguemos a puestos públicos, siendo el más importante la Presidencia de la República. Siendo que, como miembros militantes de un partido, los invito a unirse y a asumir la responsabilidad y el compromiso de participar, apoyar, ser parte, usar nuestros recursos, nuestro tiempo y nuestros diferentes conocimientos. Brindemos apoyo a los movimientos que se instalen, porque el involucramiento puede variar: desde crear contenido digital hasta aumentar nuestra presencia en las plataformas digitales que sirven al diálogo, al consenso y al fortalecimiento de nuestra identidad liberal. Usemos bien nuestro tiempo: escuchemos, dialoguemos, propongamos y construyamos juntos soluciones, priorizando los intereses del pueblo hondureño y ofreciendo las mejores opciones para esos tres importantes cargos.
Y es aquí donde entra, sin intermediario, la pregunta: ¿quién debería ser el candidato de los liberales? A esta altura pueden ser varios, como siempre. El Partido Liberal se engalana con sus miembros; algunos van repitiendo fórmulas, canciones o estrategias. ¿Quién debe ser? Pues quien llame a la paz, quien muestre unidad real, quien no tenga sesgo, odio ni venganza en su corazón, quien pueda perdonar, aunque le hayan hecho daño o traicionado, y sobre todo quien no vea a Honduras como un botín. ¿Existe hoy, en pleno 2026, alguien así? Quiero creer que sí; que no solo existe una persona, sino muchas. #SomosMas los que sí queremos paz y unidad, porque debemos continuar, perseverar y trabajar por una Honduras liberal.
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Joseph Soriano

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