¡La belleza turística no basta! Diputada nacionalista Johana Bermúdez destaca destinos, pero ¿qué pasa con la seguridad?
La diputada nacionalista y vicepresidenta del Congreso Nacional, Johana Bermúdez, destacó cinco ventajas turísticas de Honduras frente a El Salvador: sus costas en el Caribe y el Pacífico, sus arrecifes, las Ruinas de Copán, la cultura garífuna y su extensión territorial. Sin embargo, su comparación deja abierta una pregunta que no se responde con un inventario de atractivos: ¿de qué sirve tener tantos destinos si la población siente miedo de salir a disfrutarlos?
“El Salvador vende seguridad y surf”, escribió Bermúdez antes de resaltar la riqueza natural y cultural hondureña. Esa frase toca precisamente una condición fundamental para el turismo: la tranquilidad de quienes viajan. Los paisajes pueden despertar interés, pero las familias también necesitan sentirse seguras al recorrer una carretera, visitar una comunidad o regresar a casa. La seguridad merece ocupar un lugar central en la discusión, junto con los destinos que se promocionan.
Desde una posición de oposición, corresponde cuestionar que una representante del Partido Nacional centre su mensaje en lo que Honduras posee sin desarrollar qué respuestas deben ofrecer las autoridades para que esos lugares puedan disfrutarse con confianza. La riqueza del país es motivo de orgullo, pero también exige condiciones que permitan aprovecharla. Ni la extensión territorial ni la cantidad de atractivos sustituyen la protección que necesitan los ciudadanos.
La comparación con El Salvador debería servir para discutir cómo mejorar la experiencia de quienes recorren Honduras. Más que reprochar la elección de otro destino, quienes ocupan cargos públicos deben responder a las preocupaciones de la población y exigir resultados en seguridad. Honduras tiene lugares que vale la pena conocer; el reto es que salir a disfrutarlos sea una oportunidad de descanso y no una decisión marcada por el temor.


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