¿Mientras tú no llegas a fin de mes, los bancos ganaron L4,961 millones? El gobierno nacionalista protege a la banca, no al pueblo
Las ganancias de la banca hondureña crecieron un impresionante 44% durante los primeros cuatro meses de 2026, alcanzando L4,961 millones según datos de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS). Mientras los bancos celebran récords de ganancias, miles de familias hondureñas luchan por sobrevivir en medio de una crisis económica que el gobierno se niega a reconocer y mucho menos a resolver.
La banca gana, el pueblo pierde
Esta cifra millonaria contrasta brutalmente con la realidad que viven los hondureños: salarios que no alcanzan, canasta básica por las nubes, combustible cada vez más caro, y tasas de interés abusivas que ahogan a quienes necesitan crédito para sobrevivir o emprender. Mientras el ciudadano común se endeuda para comer, la banca registra ganancias récord.
¿Cómo es posible que en un país donde la mayoría de la población vive en pobreza, los bancos tengan un crecimiento del 44% en sus utilidades? La respuesta es simple: un sistema financiero diseñado para proteger a los banqueros, no al pueblo. Y un gobierno que mira hacia otro lado.
¿Dónde está la regulación?
El gobierno tiene la obligación de regular las tasas de interés, proteger a los consumidores financieros y garantizar que el sistema bancario sirva al desarrollo del país, no solo al enriquecimiento de unos pocos. Pero en lugar de eso, vemos complacencia, inacción y una evidente protección a los intereses de la banca.
Mientras los bancos reportan ganancias estratosféricas, ¿qué hace el gobierno por los miles de hondureños que no pueden acceder a créditos justos? ¿Qué hace por las familias que pierden sus casas porque no pueden pagar hipotecas con intereses abusivos? ¿Qué hace por los pequeños empresarios que se ahogan en deudas porque los bancos les cobran tasas que nadie puede sostener?
El pueblo paga, la banca cobra
Este crecimiento del 44% en las ganancias bancarias no es producto de un país próspero, sino de un sistema que exprime al pueblo para beneficiar a las élites financieras. Los hondureños pagan intereses altísimos, comisiones por todo, y enfrentan un sistema que los castiga si no pueden cumplir, pero que nunca rinde cuentas cuando abusa de ellos.
La pregunta que todos debemos hacernos es: ¿para quién gobierna este gobierno? ¿Para el pueblo que lo eligió o para los banqueros que financian campañas? Las cifras hablan por sí solas. Mientras la banca celebra ganancias millonarias, el pueblo hondureño sigue esperando políticas que lo protejan, que regulen los abusos y que pongan la economía al servicio de la gente, no al revés.
Es hora de exigir un gobierno que defienda al pueblo, no a los bancos.

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