La política en la era digital: entre la percepción y la credibilidad


Por Evelyn Rios:

La política hondureña ha sufrido cambios importantes en las últimas décadas. Con la llegada de la era digital, el electorado está a un clic de conocer la información de quienes pretenden llegar a un cargo de elección popular. Por esta razón, para cualquier aspirante se ha vuelto una tarea difícil generar confianza, respeto y credibilidad ante la población.

Hoy en día, un candidato debe mantener una conducta intachable en cualquier faceta en la que se desarrolle, ya que cualquier tropiezo puede convertirse rápidamente en conocimiento público en cada rincón de su municipio, departamento e incluso del país entero. Las redes sociales han transformado la forma en que la ciudadanía observa, analiza y juzga a quienes buscan representarla.

El marketing, como ciencia, ofrece diferentes estrategias que permiten dar a conocer y posicionar una marca. En el caso de la política, el marketing político ayuda a construir y fortalecer la marca personal de un candidato; ya no se trata solamente de “Juan Pérez”, sino de “Juan Pérez, el candidato”. Por ello, el aspirante debe analizar cuidadosamente su estrategia digital y proyectarse como una persona auténtica, cercana y capaz de comprender la problemática de su pueblo.

Además, el político debe transmitir la disposición de trabajar por su gente y cumplir las promesas realizadas durante la campaña. 

En una sociedad tan polarizada como la actual, los ciudadanos esperan líderes que proyecten unidad, cercanía y paz, no confrontación permanente.

La población está cansada de entrar a las redes sociales y encontrar candidatos que utilizan sus plataformas únicamente para atacar a sus adversarios. En esta era digital, la estrategia del ataque sin límites ha perdido efectividad, especialmente cuando se sobrepasa el límite de lo político y se invade lo personal.

Sin embargo, en toda democracia debe existir oposición y pronunciamientos firmes contra cualquier atropello que perjudique al pueblo. Es necesario señalar los abusos para evitar que quienes ostentan el poder crean que pueden actuar contra el erario público sin consecuencias. La diferencia está en la manera de hacerlo: con argumentos, criterio y responsabilidad, no con vulgaridad ni odio.

Lo que un candidato proyecte en sus redes sociales puede determinar la decisión del elector. Muchos aspirantes han perdido elecciones a pocos días de las votaciones debido a discursos equivocados o actitudes que se viralizaron en redes sociales y que dejaron al descubierto que no eran personas confiables para ocupar un cargo público.

La realidad demuestra que la gente vota más por percepción que por propuestas técnicas. Un candidato que, a través de las plataformas digitales, proyecta empatía y demuestra que escucha a su gente puede generar más conexión que el político tradicional que únicamente busca comprar votos. Un líder que no logre transmitir esperanza y compromiso con un futuro mejor es un candidato que simplemente está invirtiendo recursos en vano.

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