¡Tragedia sin fin en Venezuela! La cifra de muertos por los terremotos asciende a 1,430 y más de 3,200 heridos

 

El dolor en Venezuela no tiene fin. El presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Jorge Rodríguez, confirmó este sábado a través de la televisión estatal que la cifra de fallecidos por los dos terremotos registrados el miércoles por la noche ha ascendido a 1,430 personas, mientras que más de 3,200 heridos siguen recibiendo atención médica en un sistema de salud que enfrenta una presión enorme ante la magnitud de la catástrofe.

La cifra, devastadora por sí sola, sigue siendo provisional. Las autoridades venezolanas señalaron que se han registrado 430 réplicas desde los sismos principales, lo que complica las labores de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas y mantiene en alerta permanente a los equipos que trabajan contra el tiempo para encontrar posibles sobrevivientes entre los escombros.

La magnitud humana de esta tragedia es difícil de dimensionar. Cada uno de esos 1,430 fallecidos es una persona con nombre, con familia, con historia. Son madres, padres, hijos, vecinos que en cuestión de segundos perdieron la vida cuando la tierra tembló con una violencia inusitada. Y detrás de cada uno de ellos hay familias que hoy lloran su pérdida en medio del caos, la incertidumbre y el dolor que solo quien ha vivido un desastre de esta magnitud puede comprender.


Las 430 réplicas registradas desde los sismos principales son un recordatorio de que la tierra venezolana sigue convulsionando, que el peligro no ha pasado y que las comunidades afectadas viven en un estado de alerta permanente que suma angustia al dolor de las pérdidas. Para quienes ya lo perdieron todo, cada réplica es una nueva amenaza sobre lo poco que les queda.

Las labores de búsqueda y rescate continúan con el apoyo de equipos nacionales e internacionales que han respondido al llamado de solidaridad de Venezuela en uno de sus momentos más oscuros. Entre esos equipos se encuentran rescatistas de varios países de la región, incluido El Salvador, cuyo equipo ya logró rescatar a dos personas con vida entre los escombros, una noticia que en medio de tanto dolor brilló como un destello de esperanza.

Desde Honduras, extendemos nuestras más profundas condolencias al pueblo venezolano, a las familias de las víctimas y a quienes siguen trabajando sin descanso en las labores de rescate. Venezuela no está sola en este momento de dolor. La solidaridad latinoamericana es más fuerte que cualquier terremoto. 

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