¡NI LOS FRIJOLES SE SALVAN! suben los alimentos básicos mientras el gobierno sigue sin frenar el golpe al bolsillo de los hondureños

 

La crisis del costo de vida continúa golpeando a los hogares hondureños. Esta semana se reportaron nuevos aumentos en productos fundamentales de la canasta básica, entre ellos los frijoles, los huevos y la papa, alimentos indispensables en la dieta diaria de millones de ciudadanos.

Según reportes de comerciantes y mercados, el quintal de frijol rosado pasó de 2,000 a 2,100 lempiras, provocando incrementos inmediatos en el precio que pagan los consumidores. En algunos mercados, la medida ya alcanza entre 120 y 130 lempiras.

El impacto también se siente en el sector avícola. El cartón de huevos, uno de los alimentos más consumidos por las familias hondureñas, ahora se vende entre 105 y 110 lempiras. Mientras tanto, la libra de papa pasó de 16 a 20 lempiras en cuestión de días.

Aunque comerciantes atribuyen parte de estos aumentos a las lluvias y daños en cultivos, para miles de hondureños la explicación no cambia la realidad: cada semana resulta más difícil llenar la despensa y cubrir las necesidades básicas del hogar.

La situación ocurre en un contexto donde la inflación continúa afectando el poder adquisitivo de la población y donde numerosos productos de consumo diario han registrado incrementos durante los últimos meses.

Para muchas familias, especialmente aquellas con ingresos limitados, estos aumentos representan una carga adicional en una economía que ya enfrenta problemas de empleo, bajos salarios y encarecimiento generalizado de bienes y servicios.

La preocupación crece porque los productos afectados no son artículos de lujo, sino alimentos esenciales presentes en la mesa de la mayoría de los hondureños. Cada incremento obliga a muchas personas a reducir cantidades, sustituir alimentos o ajustar aún más sus gastos.

Ante este panorama, ciudadanos exigen acciones concretas para proteger el poder adquisitivo de la población y evitar que la canasta básica continúe alejándose del alcance de quienes más la necesitan.

Mientras tanto, la realidad en los mercados sigue siendo la misma: el dinero alcanza para menos y la preocupación de las familias hondureñas sigue creciendo cada vez que salen a comprar alimentos.

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