ANIVERSARIO Y REFLEXIÓN

 


Por: Abog. Octavio Pineda Espinoza

Llegamos dentro del Partido Liberal de Honduras a un aniversario más de su larga, noble, fructífera y sacrificada historia dentro del devenir de la Patria desde que nos convertimos en un Estado unitario e independiente en el año 1825. Su evolución ideológico-política inspirada en los principios inicialmente desarrollados por el positivismo europeo y forjados en la lucha por las libertades públicas, los derechos humanos, una concepción moderna del Estado con separación de poderes real, respeto a la supremacía de la Ley, el liberalismo económico y los matices que nos han llevado al Liberalismo Social, son tan permanentes y vigentes como en sus inicios.

Como partido de 135 años, el PLH es indiscutiblemente el padre de todas las instituciones políticas surgidas posteriormente y carga dentro de su largo aporte a la institucionalidad del país, la responsabilidad de haber sido y ser, el fiel de la balanza de la política vernácula, el punto de equilibrio entre los dañinos extremos que han configurado las diversas crisis vividas en el marco constitucional hondureño, el partido sacrificado para mantener la incipiente Democracia Nacional bajo el peso político que dicho esfuerzo le ha significado en términos de ostentación del poder y de manejo del gobierno, en particular en los últimos 25 años, precio alto pero significativo desde la perspectiva de optar siempre por una Democracia imperfecta pero perfectible antes que una Dictadura perfecta, como lo han intentado los otros dos grandes partidos.

Muchos verán este aniversario partidario del 5 de febrero con un sabor agridulce por los recientes eventos electorales del 2025, donde las expectativas ciudadanas fueron cortadas por un proceso entorpecido por los que gobernaban y por las enormes dudas generadas por quienes manejaron el mismo administrativa, técnica y jurisdiccionalmente. El entusiasmo popular se volvió en desencanto por el resultado final que para bien o para mal será cuestionado históricamente, sin embargo, la institución cumplió de nuevo con Honduras, con la Ley, con la institucionalidad y aceptó la Declaratoria Oficial del CNE dando ganador a otro partido.

Pero lejos de ver el vaso medio vacío, los liberales debemos ver el vaso medio lleno y, con inteligencia, ponderación, fortaleza institucional, así como con determinación meridiana, dar los pasos desde ya, para asegurar por todos los medios posibles una victoria electoral indiscutible en la próxima elección dentro de 4 años. Eso requerirá una mirada real y profunda de los errores cometidos por todo el andamiaje partidario comenzando por su candidato presidencial, excandidatos en el proceso interno, comisión de campaña, distintas comisiones, autoridades partidarias, aspirantes a cargos de elección popular, diputados y alcaldes electos bajo la premisa, desde mi punto de vista, que los trapos sucios deben lavarse en casa por inteligencia y por responsabilidad con nuestros seguidores y dirigentes.

Vale decir que, a pesar de todo, hay cosas que celebrar de manera positiva, arribamos a una votación histórica de un millón quinientos mil votantes después que muchos nos declararon un partido muerto y acabado. Revitalizamos la base, se introdujo una nueva generación de líderes en los distintos niveles electivos, recuperamos el sentido de partido grande e histórico como somos, fuimos y somos torales en la defensa y mantenimiento de nuestra Democracia, tenemos un peso específico que, si se usa con sabiduría y se maneja no, por intereses personalísimos o de grupo, sino por el superior interés nacional y partidario, nos permitirá llegar al objetivo de gobernar.

Ocupo pues este espacio, ¡primero para congratular a todos aquellos que abrazamos de verdad!, la ideología liberal, por convicción, por tradición y por ejercicio. Segundo, para felicitar a nuestros representantes electos en los 3 niveles que fueron al proceso electoral del 2025 y que cargan ahora, la enorme responsabilidad de demostrarle al pueblo, que se merecen ese reconocimiento, que actuarán dentro del marco legal, respetando los sempiternos principios del Liberalismo que son el fundamento de nuestro documento más toral como Estado de Derecho, La Constitución de la República de 1982, la que se puede mejorar, pero no obviar ni irrespetar.

Tercero, para extender un llamado respetuoso a todo el liderazgo del partido desde el más encopetado hasta el más humilde, para que cada uno asumamos nuestra responsabilidad histórica y, hagamos un esfuerzo solidario de sentarnos como personas civilizadas a analizar la derrota, a planificar las acciones para corregir los errores cometidos y, a desarrollar desde ya, un plan y una estrategia que nos mantenga vigentes en el sentimiento popular y nos permita acceder al poder como es y debe ser nuestra meta, y no, conformarnos con las migajas que caen de las mesas de los poderosos sacrificando a la institución y, comprometiendo nuestras posibilidades electorales en cuatro años. Con esto no indico que deba haber o no negociación con el partido gobernante, lo que resalto es que la misma debe ser con toda la institucionalidad del partido y no, solo con un grupo, porque juntos, unidos somos más fuertes y se puede negociar mejor y divididos como dice la Biblia, no podemos prosperar todos.

Finalmente, mi mensaje afectuoso, solidario, respetuoso, emocionado, sincero y 100% liberal a todos nuestros militantes a lo largo y ancho de la geografía Patria, desde los rincones más apartados de esta tierra amada hasta las ciudades más activas y populosas. Refrendar mi creencia en nuestros valores y principios, señalarles que mientras se levante la antorcha, se pronuncie el verbo y se luche, ¡el ideal seguirá vivo y no morirá jamás! Felicidades, hermanos liberales.

¡Dios, Patria, Partido Liberal!. 



Abogado y Notario. Catedrático Universitario. Político Liberal.


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